Aquí estoy. Por Viviana Britos

No sé si es así, o algún poeta la ha inventado para mí. Eladia Blázquez 


Una ciudad cosmopolita con historia e identidad propias, diferente al resto del país. Puerto y ciudad construida a espaldas del río: La Reina del Plata, fundada dos veces, es previsible y sorpresiva. 
Se viste de mujer elegante, desenfadada y caótica. 
Tranquila en alguno de sus barrios es irritante en la zona del centro. Susceptible a los cambios convoca una mirada vacante hacia el asombro. Se la escucha con los ojos, desafiante y contestataria; jamás se calla. Es un escenario de profundo gris multicolor. 
Buenos Aires es nostalgia. 
Caminado por sus calles con veredas angostas y esquinas sin ochavas te puede sorprender el sonido de un bandoneón deslizándose por una ventana entreabierta. 
A veces una sonrisa cálida te escolta en esa aparente indiferencia colectiva. Grafitis borroneados, movilizaciones y pañuelos blancos te envuelven. Fascinante y resistente siempre hay algo que no has visto. Bocinas y bombos te llevan como remolinos sin proponerlo. 
Cúpulas y fachadas hablan de un pasado presente. Libros y bares salen a tu encuentro y te interpelan. 
Embrujada por las voces de escritores, que tanto la han nombrado, calles y esquinas han sido protagonistas de sus protagonistas. 
Amedrenta y enamora, es bella aún cuando no lo es. 
Con una actitud abierta se apodera de tu alma, te acompaña y te cobija en una mesa de café. 
 Ha empezado a llover y aquí estoy, disfrutándote, sentada en una mesa del Café La Paz mirando por la ventana tus grandezas y tus miserias.

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