Fucking lawyer. Por Jorge Aguilar

El semáforo estaba en amarillo. Aceleró para pasar antes de que cambie la luz. Nunca logró el objetivo. Sandra había hecho el mismo razonamiento, pero ella iba caminando. Venía del médico donde había confirmado el resultado del test rápido de embarazo. 
Aquella mañana Sandra se levantó pensando en todo lo que tenía que hacer: una hora de gimnasio, el trabajo, almuerzo con las amigas del secundario y de vuelta al trabajo, para luego zafar a tiempo para el ir al doctor. 
La visita al médico era lo único importante del día: seguramente recibiría la confirmación de lo que ya había arrojado como resultado el test de embarazo. Estaba feliz, aunque sabía que a Marcos no le haría mucha gracia. 
Marcos se levantó esa mañana para ir a Tribunales. Mientras desayunaba repasó la agenda: a las 9 audiencia, luego almuerzo de trabajo con los jurídicos de la empresa (acá hizo una pausa para pensar en el culo de la secretaria nueva que esperaba cruzarse), por la tarde el estudio y a la nochecita partido con los amigos. 
Sandra y Marcos tenían una relación de varios años a espaldas de todo el mundo, sobre todo de María, quien cumplía el doble rol de mujer de él y prima de ella. 
Marcos y María están casados hace varios años. Unos cuantos menos, pero varios al fin, lleva de relación con Sandra a quien conoció aquella vez que su mujer y sus cuñadas decidieron armar la reunión familiar con todos esos primos y tíos que no veían hace tanto tiempo. Luego se convirtió en su amante. Aunque no era la única, seguramente era la que más le duró y la que causaría mayor escándalo si se supiera. 
Sandra salió del médico, feliz y determinada a seguir adelante con el embarazo. Sabía que la noticia no sería bien recibida pero no le importaba. Había vivido la relación con Marcos en secreto y ya había perdido las esperanzas de blanquearla. Ella y su bebe serían felices sin dar explicaciones. 
Marcos terminó unos escritos, guardó todo y agarró el bolso. Como estaba medio jugado de tiempo decidió cambiarse en el baño del estudio, así podría llegar directamente a jugar sin pasar por el vestuario. Cuando salía y antes de poner el código de la alarma, vio de refilón el portarretratos con la foto de su familia y sintió algo que quizás en otra persona se pueda describir como remordimiento. 
-Con Sandra la paso bien pero la verdad es que por ahí se me enquilombiza todo – pensó, repasando la lista de minitas que tenía y que no le generaban mayores inconvenientes. 
Subió al auto y rajó para la cancha pensando en que quizás ya era hora de cortar esa historia. 
Las canchas estaban llenas. Los que habían terminado de jugar ya tomaban cervezas y gaseosas en el bar del club, cuando escucharon la frenada y el golpe que venían de la esquina. Los amigos de Marcos renegaban porque una vez más estaba llegando tarde y tenían que comenzar el partido desparejos. 
Sandra no sobrevivió al accidente. Marcos agradeció tener un buen seguro y contactos en la justicia.

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